When It's Time

When It's Time

But then I need your voice, As the key to unlock all the love that's trapped in me

Cap. 6

Mum: ¡Daria! ¡Haz el favor de bajar de una vez!

Chasqueo la lengua y giro sobre mí misma para bajar de la cama.

Yo: ¡Ya voy!

Recojo los libros y mi libreta de encima de la cama. Guardo la libreta en mi cajón, bajo llave, y dejo el resto sobre la mesa. Me pongo mis zapatillas de Stich y bajo corriendo. Cuando llego abajo, veo la puerta de la cocina cerrada aunque se pueda oír el estractor desde fuera y me dirijo al salón, pues creo que me han llamado de ahí.

Veo a mi padre en el sofá, con una cerveza en la mano y viendo los deportes.

Dad: ¡OH VAMOS! ESO ERA UNA FALTA CLARA ¿QUIÉN FUE EL CABRÓN QUE NO LA PITÓ?

Fútbol. Si alguna persona ajena pensaba que mi padre no era como el resto, se equivocaba. Adoraba jugar al fútbol y desde que esa lesión en la rodilla se lo impedía le encantaba verlo en la tele y criticar a los árbitros. Siempre había querido que me interesara por ese deporte, pero no había conseguido que me gustara jugarlo más allá de mi jardín en los días de verano; por eso siempre había querido tener un segundo hijo, un varón, con el que poder jugar todos los días.

Nunca supe como tomármelo.

Giro sobre mí misma y antes de salir, se escucha la profunda voz de mi padre.

Dad: Daria, tu madre te buscaba.

Yo: Lo sé, he bajado por eso. ¿Sabes dónde está?

Dad: Creo que en el sótano.

Yo: Vale...Una cosa.

Dad: ¿Si?

Yo: Si mamá está en el sótano, ¿quién está a cargo de la comida?

Antes de que me de cuenta mi padre pega un salto del sofá con el que casi tira la cerveza al suelo y corre hacia la cocina como alma que lleva el diablo.

Dad: Tu madre me mata, tu madre me mata, tu madre me mata.

No puedo evitar reír ante aquella estúpida reacción y me dirijo al sótano. La puerta está en el lateral de la escalera. La puerta es grisácea y pesada, yo nunca había conseguido abrirla sola y además, era un lugar que mis padres me tenían prohibido, por eso me sorprendía que mi madre me llamara desde ahí abajo. Me apoyo en el marco de la puerta y suspiro, buscando fuerzas para bajar. Aunque la curiosidad fuera fuerte, el temor a lo que quisiera mostrarme era mayor. Escucho ruidos y algunos bufidos de mi madre, supongo que serán por el desorden, y decido bajar. Peldaño tras peldaño, observando las demacradas paredes. Estaban llenas de humedades y el olor era muy fuerte.

Cuando llego abajo, veo una estancia enorme, casi tan amplia como el salón. El suelo es de láminas de madera estrechas y alargadas, roídas por el tiempo; las paredes carecen de pintura, son lisas y deterioradas por las humedades. Hay miles de cajas, de cosas colgadas y diversos dibujos tapados por objetos ocultos tras mantas. Mi madre está agachada junto a dos enormes cajas que llegarían casi a mi cintura. No hace nada más que revolver lo que hubiera en su interior mientras bufa de vez en cuando y se retira el pelo.

Yo: ¿Mamá?

Mi madre se levanta con una expresión que no sabría definir, pero pronto saca una sonrisa y hace un gesto para que me coloque a su lado.

Mum: Ven, mira esto.

Me acerco poco a poco y me siento a su derecha. Ahora veo cómo se siente, está entusiasmada, emocionada. Sus ojos están acuosos y tiene una sonrisa de adolescente implantada en la cara. Intento mirar qué sujeta entre sus manos, pero no lo veo claro hasta que me lo otorga con cuidado.

Mum: Son...son fotos. Fotos de cuando yo tenía dieciseís años. Éramos tan jóvenes.

Una lágrima recorre su mejilla y la retira con rapidez, así que finjo no haberlo visto. Abro el pesado álbum con cuidado y la primera foto que veo me hace sonreír.

Yo: ¿Este es papá?

Mum: Sí-dice riéndose- No parece él ¿verdad?...Han pasado tantos años...

Yo: JAJAJAJA Esto es de That Girl. ¿En qué pensaron cuando grabaron esto?

 

Mum: Pues verás, ese día ocurrió algo realmente especial...

Si queréis leer lo especial tendréis que esperar al próximo cap e.e

 

Cap. 5

Yo: Y ya está.

Retiro mi flequillo con la mano izquierda y me levanto cerrando el libro con un golpe, apartando la silla y mirándole desde arriba. Tiene los codos sobre la mesa y las manos tapando su boca, y el su melena rubia brilla debido a la luz que aporta la pequeña lámpara.

Yo: ¿Cooomprende mi pequeño amigo?

Me mira a los ojos sin levantarse para después asentir perdiendo su mirada en algún lugar a través de la ventana frente a mi escritorio. Se levanta, arrastrando también la silla y se arregla la camiseta, la cual se había subido demasiado. Cojo el libro y salgo de la habitación seguida por él, que se revuelve la melena mientras deja escapar un suspiro de desesperación.

Alex: No entiendo nada...

Yo: Oh vamos, solo has perdido dos meses de clase, quítale uno en que solo repasamos, y el mes siguiente son cosas elementales que se basan en la materia aprendida años atrás. ¿Qué te cuesta tanto entender?

Llego al salón y tras meter el libro de nuevo en la mochila me giro y le veo frente a mí con una sonrisa.

Alex: No puedo concentrarme si eres tú quién está a mi lado.

Sonrío con suficiencia mientras una carcajada se le escapa y vuelve a acercarse con los brazos abiertos. Le doy con un pulgar en el pecho y le alejo de mí.

Yo: Si quieres conservar los ojos, no te tomes tantas confianzas rubito.

Vuelve a reírse y me dirijo a la cocina. Escucho como vuelve a suspirar, y niego con una sonrisa recordando esa sonrisa con la que me miraba a los ojos mientras se acercaba. He de reconocer que había pensado en abrazarle, atarle a mí y no volver a soltarle en...

Yo: PARA PARA PARA PARA PARA- Abro el grifo y mojo mi cara, para sacudir la cabeza con rapidez- ¿He pensado yo eso?

Alex: ¿Daria? ¿Con quién hablas?

Yo: Con...con nadie. Hablo sola.

Daria. Daria Danielle Jones.

Ahora el por qué de mi nombre. Mi madre, cuando era una jovenzuela, escribía una historia que publicó en Internet. Al parecer eso le hizo conocer a mucha gente que se convirtieron en personas muy importantes para ella.  Una de ellas, se llamaba Daria. Daria Pabón. Era una chica de Sevilla, que tuvo oportunidad de conocer uno de esos años en los que MCFLY fue a dar un concierto a España.

De ahí mi nombre. Era una buena amiga de mi madre y ella quiso agradecerle toda su ayuda. Al parecer siempre que mi madre estaba mal por cualquier cosa Daria siempre la escuchaba, y aunque decía que no sabía animar mi madre la quería muchísimo, y no se le ocurrió otra manera de compensarla por todo que llamándome igual que ella.

Ahora, que Daria Danielle, podían haber pensado un poquito en las bromas que me harían en el patio del colegio..por no hablar del bonito Dawia que sale de la boca de los ingleses. A veces, cuando voy a España a ver a mis abuelos, me hace gracia la forma en que me miran raro por ser inglesa y llamarme así, aunque lo que más me gusta, es su acento.

Alex: Bueno...debería irme.

Yo: Debes no, tienes que irte.

Alex: Algún día me pedirás lo contrario-dice poniéndose la chaqueta.

Es una chupa negra, con una cadena, parecida la mía aunque mucho más masculina; es menos ceñida y le hace parecer más ancho de espaldas. Me quedo mirándolo de arriba abajo y aparto la mirada cuando se gira. Le oigo reírse y me acerco a la puerta para abrirla cuando coloca su mano sobre la mía parándome.

Miro nuestras manos, sintiendo como el calor de su cuerpo se transmite al mío. Siento su respiración en mi nuca, su pelo rozando mi mejilla y un escalofrío recorre de golpe mi espalda. Me giro de golpe al escuchar la puerta del garaje y le cojo del brazo pasa sacarlo de allí.

Yo: Mis padres ya están aquí así que saca tu enorme culo de mi casa y nos vemos mañana en clase.

Alex: Mañana es sábado.

Yo: ¿Y qué más da? Bueno, pues mejor todavía, así me ahorro verte la cara.

Ríe mientras comienzo a oír voces y pasos en las escaleras que suben del sótano. Intento cerrar la puerta pero pone el pie para volver a detenerme y veo como una sonrisa se instala en su cara.

Yo: ¿Qué coño quieres?

Alex: Queda conmigo mañana.

Yo: ¿ QUÉ?

Alex: Que aceptes mi invitación para ir mañana a dar una vuelta o me quedo para presentarme a tus padres como tu nueva pareja.

La rabia y los nervios se apoderan de mí y aprieto con fuerza el pomo de la puerta.

Yo: A las cinco aquí, llega tarde y te quedas en la puerta.

Alex: Sabía que no podrías resistirte; soy...

Antes de que termine cierro la puerta y me apoyo en ella dejando escapar un suspiro de alivio, justo cuando la puerta del sótano se abre y aparecen mi madre y mi padre, cada uno con una bolsa mientras ella le grita como si no hubiera un mañana.

Mum: ¡Te he dicho mil y una veces que no me gustan esas bromas!

Dad: Oh vamos __(tn) ¡Si hasta tú te has reído!

Mum: De eso nada....¿tú qué haces aquí?

De repente los dos me miran como a un bicho raro y siento mis mejillas arder.

Yo: Nada...repasar.

Subo corriendo las escaleras hasta que dejé de sentir sus ojos clavados en mi nuca. Cierro la puerta y me dejo caer sobre la cama. ¿Por qué tengo esta sonrisa tonta dibujada en mi cara?

 

Cap. 4

Arreglo mi sudadera mientras bajo las escaleras dirigiéndome a la puerta. Veo a través de la ventana como mis padres se van con el coche a dejar a las chicas para después llevar a mi madre al médico por no sé qué historias con no se qué pastillas. Habían decidido acompañarlas a casa por el cariño especial que sentía mi padre por las chicas, ya que habían sido fans del grupo desde que nacieron...prácticamente.

Abro la puerta con desgana y doy con el rubio al que tendré que aguantar todo el año.

Alex: ¿Me dejas pasar?-dice con una sonrisa orgullosa.

Me retiro haciendo una señal con la mano invitándole a pasar y entra sin dilación, dejando caer su chupa sobre el mueble del hall. Tras mirar cada rincón lanza una curiosa mirada a la cocina, situada a mano derecha y entra al salón, que está frente a la cocina.

Tarima oscura y muebles claros, con una mesa con diez sillas y una más pequeña situada entre los dos sofás y el sillón desde los cuales se veía la enorme tele colocada junto al equipo de música equipado con tres altavoces. Una pequeña alfombra se encuentra bajo la mesa para evitar que ralle el suelo cuando la movamos, y hace confortable la estancia en el salón en invierno. Más que nada porque cuando hace frío tumbarse en la alfombra es lo mejor.

Se deja caer sobre el sofá con toda la confianza del mundo y me mira con una sonrisa. Arqueo las cejas y ruedo los ojos y subo a mi habitación para bajar el libro de Literatura. Rebusco en mi mochila y no lo veo.

Yo: Mierda...he vuelto a...

Cuando me giro pego un bote debido al susto. El rubio me mira mientras una carcajada brota de su garganta. Me levanto mosqueada y camino hacia fuera. No sé donde ir, pero lo último que quiero es tener que mirarle a los ojos. Voy a la cocina mientras escucho como me sigue y me quedo mirando el microondas; abro un armario y finjo buscar cualquier cosa. Me giro y veo como está detrás de mí mirándome con una sonrisa.

*Mierda...no hay vuelta atrás. ¡Soy idiota!*

Yo: ¿Q-quieres quitarte d-de en medio?

Alex: ¿Qué pasa pequeña? ¿te pongo nerviosa?- Y se acerca más rodeándome con los brazos, apoyándolos sobre la encimera.

Le miro a los ojos notando como me sonrojo, y veo como su cara se aproxima a la mía, poco a poco. Aparto la mirada y me centro en el gran colgante que titila sobre su pecho. Es redondo, plateado, y en él se ve una estrella de cinco puntas. Vuelvo a mirar sus ojos y al ver ese brillo tan cerca le aparto de un golpe y camino rápido hacia el salón, mientras noto mis orejas calientes por la vergüenza.

Alex: ¿No puedes parar quieta solo un segundo?

Yo: ¿Para qué?-digo rebuscando en mi mochila- ¿Para admirar tu belleza? Para admirar monstruos ya tengo al que vive bajo mi cama. Al menos a él no le huele el aliento.

Ríe y le oigo caminar hacia mí, y noto como comienzan a temblarme las manos. Esto no me puede pasar, no a mí. Nadie me había hecho esto, y aparece este...pintas y mírame. Soy patética. Se agacha a mi lado, cruza los brazos sobre sus rodillas y veo como me mira.

Alex: Quizá tú no quieras verme, pero a mí me gustaría hacerlo.

Giro la cabeza y veo como sonríe y vuelve a acercarse de nuevo. Mis ojos comienzan a cerrarse al igual que los suyos cuando me doy cuenta de la situación y me levanto de golpe dejándole agachado, con los ojos cerrados y una sonrisa que no se si reflejaba decepción o desesperación.

Alex: Bueno-se levanta de golpe- Ya que no te hace verme, dime por lo menos donde vamos a estudiar. No me gustaría suspender por tu culpa.

Le miro con insuficiencia y hago una señal con la cabeza señalando las escaleras.

Yo: Mi habitación. Segunda puerta a la derecha.

Asiente con la cabeza y comienza a caminar mientras le sigo. Me quedo observando cómo sube y mis ojos se dirigen a su trasero mientras una sonrisa aparece; cuando me doy cuenta de la situación y sacudo la cabeza para borrar esa imagen.

¿Qué me está pasando?

 

Cap. 3

Se que es pronto para empezar con aclaraciones xD Pero hoy vengo a hacer publiacidez de dos historias que son afohrsfj y deberíais leer, siempre y cuando queráis eso sí...pero si luego os aburrís y no tenéis nada que hacer recordad que yo os intenté ayudar. En fin aquí las dejo xD

http://historia-de-hogwarts.metroblog.com/

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La campana anuncia el final de la última clase y recojo mis cosas lo más rápido posible. Cojo mi gorro de lana y cuelgo mi mochila del hombro mientras lo coloco correctamente para que no me tape los ojos.

Rose: ¡No olvidéis hacer los ejercicios de la página 182! Y Alexis, no olvides lo que te dije.

No me permito el lujo de esperar para escuchar su respuesta y salgo de allí abrochando la chaqueta negra que me regaló Alan por mi último cumpleaños. Mis padres hasta entonces habían dicho que era muy pequeña como para vestir demasiado heavy, así que cuando cumplí los dieciséis Alan me regaló una chupa de cuero preciosa de la que cuelga una cadena. Me encanta.

Bajo las escaleras lo más rápido posible y cuando llego al hall veo dos chicas haciendo aspamientos con los brazos y riéndose a más no poder, y una sonrisa se me escapa. Me acerco a ellas y me quedo detrás, viendo como miran las listas una y otra vez. Después de diez minutos, ambas se giran y se asustan al verme allí parada.

Mer: ¡TÍA! NO HAN PUESTO A PAUL EN MI CLASE, NOS HAN VUELTO A SEPARAR. NO LO ENTIENDO ¡NO LO ENTIENDO!-grita indignada.

Río ante la cara que tiene; pues de la rabia las mejillas se le han teñido de un tono rojizo que daría incluso miedo. Me cruzo de brazos y miro como Mer y Vicky revisan de nuevo las listas. Niego con la cabeza y me giro hacia la puerta cuando veo a Alex apoyado en ella con los brazos cruzados en el pecho y mirándome con una sonrisa.

Dana: Mer, déjalo. No hay nada que hacer, está en otra clase. No hay nada que hacer.

Mer: ¡PERO ES MI MEJOR AMIGO!-dice encaminándose a la puerta- ¡No es justo!

Dana: ¿Hay algo justo en esta vida?

Me coloco tras ellas yendo hacia la puerta; miro fijamente a Alex a los ojos y aparto mi mirada con un deje de indiferencia; cuando coge mi brazo y me hace girar sobre mí misma para poder ver sus ojos color avellana más de cerca. Apoyo mis manos sobre su pecho para no chocar contra su nariz, pero las aparto rápidamente al ver su sonrisa llena de orgullo.

Alex: ¿A que no te enteraste de la última noticia?

Yo: ¿De la caída de la bolsa griega? Sí, yo también creo que es un deje demasiado peligroso por parte de los políticos del país y todo esto solo perjudica a pequeños comerciantes y clase media...

Alex: Ahora entiendo que te llamen empollona-dice haciendo una mueca que no sabía definir muy bien- El caso es que la profesore me dijo que buscara un compañero de estudio para avanzar en todo lo que me perdí de Literatura y me recomendó que fueras tú.

Yo: PUAJAJAJAJAJAJAJA-digo riéndome escandalosamente- Es coña, ¿no?

Su mueca me hace ver que va completamente en serio e intento calmarme poco a poco mientras veo como, de nuevo por mi risa, todos y cada uno de los orcos del hall me miran con miedo y flipándolo un poco.

Alex: Ya que veo que te haces un poco a la idea de que voy en serio-dice enarcando las cejas- Esta tarde podría pasarme por tu casa y recoger los apuntes.

Yo: No se yo... Ya sabes, nunca llevo al chico a casa en la primera cita.

Una risa irónica sale de su garganta y me deja volver a ver ese egocentrismo que le caracteriza.

Alex: ¿Quién dice que es una cita?

Yo: ¿Quién dice que tú eres el chico?

Si hubiera estado Mer aquí habría dicho algún Uhhhhhh o se habría reído de mi ocurrencia, pero ahora mismo estoy sola ante el peligro.

Alex: Tienes carácter...me gusta-dice acercándose.

Le sigo el juego y no me aparto ni un milímetro, al contrario, le incito lanzándole una mirada tentadora que no sé de donde he sacado pues yo... Justo cuando siento su aliento sobre mi cara y su nariz rozando la mía se separa con una sonrisa y se aleja tras mirarme a los ojos.

Alex: Sin duda alguna, eres hija de tu padre-se aleja más y se gira para gritar- Esa mirada la inventó él.

 

Cap. 2

Entro en clase y me acerco con una sonrisa a mi mesa (pues a mi lado siempre se sienta Alan, porque nos sentamos de dos en dos); aunque la sonrisa se borra cuando veo que se ha colocado en la de detrás y está pegado a la pared mirando por la ventana. Dejo la mochila sobre mi mesa mientras suspiro y saco mi libro de matemáticas.

Veo como el resto de la clase se queda pie, sentados sobre sus mesas hablando los unos con los otros. Saco el bolígrafo que siempre llevo en el bolsillo, un regalo de mi padre, y comienzo a hacer garabatos sobre la mesa, cuando de repente los gritos se convierten en susurros y se oye la puerta cerrarse. Sin levantar la cabeza puedo ver que, como todos los días, todos se sientan, el profesor se queda junto a su mesa y nos mira por encima de sus gafas; sí, eso cuando llevan las gafas bien y agachan la cabeza para ver sobre la montura.

John: Chicos-dice tosiendo.

Levanto la cabeza y mi boca se abre al igual que mis ojos y dejo la mano caer con fuerza sobre la mesa. Le miro boquiabierta y veo como una sonrisa de superioridad se dibuja en su cara y el profesor coloca la mano sobre sus hombros. Le da un ligero golpe y nos mira con una sonrisa.

John: Este es el nuevo alumno, Alexis. Espero que sepáis recibirlo como es debido y que le ayudéis a integrarse. Por ahora te sentarás con alguien que esté libre...

Cierro los ojos con fuerza y aprieto el bolígrafo. *Que no me coja a mí, que no me coja a mí, que no me coja a mí...*

John: Mrs. Jones-levanto la cabeza y le sonrío lo mejor que puedo- Dado que es usted la delegada de clase, y por alguna extraña razón-dice mirando a Alan- Su compañero no está hoy con usted, sería aconsejable que Alexis se sentara con usted, ¿qué le parece?

Yo: Claro señor profesor, no tengo problema alguno en que mi nuevo compañero esté conmigo hoy.

John: ¿Hoy? Nono, creo que se equivoca Mrs. Jones. Alexis deberá pasar con usted todo lo que queda de curso.

Mi cara se descompone y veo como Alex sonríe de lado, por lo que de nuevo saco mi sonrisa Extremme fake y miro a mi profesor, apretando el boli con fuerza, imaginando que es la cabeza de mi "querido" compañero.

John: ¡Venga! Siéntese con ella. Y no se preocupe Mrs. Jones, estoy seguro de que todo será mejor de lo que espera-dice escribiendo en la pizarra.

Yo: Si profesor, estoy segura de que será un curso realmente divertido.

Se sienta a mi lado y se queda mirándome, mientras finjo prestarle atención a la clase, y le miro de soslayo intentando que no se dé cuenta, y parece que me sale bien. No deja de dar golpes con la yema de los dedos en la mesa y me está poniendo nerviosa; pero finjo seguir atenta a la estadística.

Alex: ¿Te importa dejar de mirarme?

Yo: ¿Perdón?

Alex: Joder, ya sé que estoy bueno pero...córtate un poco ¿no?

Le miro con cara de asco y tomo aire para responder cuando se echa a reír. Me quedo mirándole todavía más extrañada, mientras él sigue riéndose a más no poder, y el profesor no parece por la labor de decirle nada.

Yo: ¿De qué coño te ríes?

Alex: De ti.

Yo: Mira chico, no me faltan razones para...

Alex: ¿Cómo puedes ser así?

Yo: ¿Yo? ¿Ser cómo? ¿Qué pasa conmigo?¡ NO SI SERÉ YO EL PROBLEMA!-digo golpeando la mesa.

Alex: No tienes ni una sola peca, y deberías ser como un plato de lentejas.-Se encoge de hombros y se levanta en cuanto suena el timbre- Serás más como ella.

Y con esa frase, sale de clase, con esa sonrisa instalada en su cara.

Este chico me inquieta.

 

Cap. 1

Bajo del coche y saco la mochila colgándola a mi espalda.

Yo: Adiós tío Tom-digo cerrando la puerta.

Tom: Adiós Da...

Cierro antes de que conteste y me encamino al instituto seguida por Alan, que tiene que correr un poco para alcanzarme. Le miro de soslayo y veo como sus blancas mejillas se sonrosaron por el esfuerzo e intenta colocar bien los tirantes de su mochila.

Alan Michael Fletcher.

Tiene el pelo oscuro de su madre, los ojos café de su padre y ese hoyuelo en la mejilla izquierda que le hace parecer tan mono. Me habría pillado por él, de no ser porque somos casi como hermanos. Siempre le he llamado primo, pues aunque McFLY se separara hace unos años, nuestros padres nunca perdieron el contacto. Exceptuando lo de...

Alan: ¿Daria?

Yo: ¿Sí?-digo despertando.

Alan: No has escuchado ni una palabra-dice dolido.

Yo: Lo siento; es que...tengo examen de biología. ¡Eso! Biología y...estoy nerviosa.

Alan: Sí, te creería si no fuera porque tu profesor de Biología se cogió la baja hace dos días y aún no hay sustituto.

Chasqueo la lengua al darme cuenta de que tiene razón y Alan avanza más rápido hacia el instituto. Intento seguirle pero se mezcla entre la gente que ocupa el hall y me es imposible llegar a él.

Yo: Alan, yo lo...-antes de terminar alguien me empuja- ¡Eh! ¿Es que eres idiota?

Me giro para ver quién me golpeó y ante mí aparece un chico alto, de ojos oscuros, y pelo largo y claro, que me mira con una media sonrisa. Lleva una camiseta de Iron Maiden y unos pantalones negros con unas converse y una muñequera de Metallica.

** Este idiota, bonita, se llama Alexis, Alex para los amigos, así que para ti Alexis.

Pongo una mueca de desagrado ante la estupidez que acabo de escuchar y retrocedo dos pasos para mirarle de arriba abajo con cierta chulería.

Yo: Con llamarte idiota me sobra, además, te pega bastante mejor que...

Alex: Alex-me corrige.

Yo: Pues eso. Ala, que te cunda rey del pop-digo siguiendo mi camino.

Alex: Di mejor del heavy metal, pequeña.

*¿PEQUEÑA? ¿DE DONDE HA SALIDO ESTE?*

Me giro medio mosqueada dispuesta a buscar guerra, cuando veo que ha desaparecido, y no distingo sus profundos ojos entre los del resto. Tuerzo la boca y me giro, decidida a llegar a tiempo a clase para poder disculparme con Alan. Sé que debería haberle escuchado, pero ese tema siempre me había hecho daño y no podía evitar pensar en eso cada día, cada segundo, y preguntarme qué pasó para que una amistad terminara de esa forma.

¿Qué pasó para que unos hermanos se separaran así?

 

Introducción.

Una mañana más, me levanté con el pedante sonido del despertador. Me deshice con cuidado del edredón que me cubría para no despertarle, me puse mis zapatillas de estar por casa y salí cerrando con cuidado la puerta. Me encaminé al baño con pies de algodón, iba mucho pues salía de cuentas en unos cuatro días y mi vejiga era relativamente pequeña. Después de aquel minuto de liberación, tiré de la cadena y fui a la cocina dispuesta a hacer un gran desayuno; a pesar de que me dolía mucho la tripa, no le di importancia, pues era normal. Tostadas, zumo, cereales, y saqué el café del microondas cuando...

 

Yo: ¡¡MAMÁ!!

Mi madre se calla con una mueca de decepción y yo bufo, metiéndome el último trozo de tostada en la boca. Parece borde, pero es que no soporto que mi madre cuente historias de su vida con mi padre antes de que naciéramos...y menos que de detalles del parto. Vale, sí, entiendo que se quieren y que su historia fue complicada, pero no por eso tiene que contármela al completo.

Me levanto, cojo mi mochila y me despido de mi madre, que antes de salir se despide con un: "Algún día estarás confusa y no sabrás que hacer, y agradecerás que haga esto."

Cerré la puerta y vi como se movía algo detrás de los arbustos que adornan el jardín y aislan la casa. Me escondo rápidamente y me acerco poco a poco, y cuando le veo alguien me coge de la mochila haciéndome retroceder.

Yo: ¡Tío Tom!

Tom: Shhh Calla o ese paparazzi nos verá.

Me arrastra con él hasta su casa y veo como la pequeña Emma tira del pelo de mi tía Gi. Salimos por detrás y nos metemos en su coche, y me siento junto a Alan, como la mayoría de las mañanas; y nos encaminamos al instituto.

Y esta era mi vida, acosada por paparazzis, huyendo por puertas traseras, por ser la famosa primogénita de  __(tn) Adriana González y Daniel Alan David Jones.

 

Give Me Novacaine II

Bueno, como muchos de ustedes, queridos lectores, creo que ya sabrán, esta es una continuacón de mi fic anterior. Give Me Novacaine, terminó para dar paso a una nueva era, en la que la fuerza será nuestro mayor aliado e_e

Lo que vengo a decir, es que releyendo Give Me Novacaine, me di cuenta de lo mucho que echo de menos escribir cada capítulo, leer cada comentario, reír escribiendo las tonterías de Judd y llorar escribiendo las tragedias de Poynter, por lo que hablando con mi querida Daria, (también conocida como Time of your Life) me dio la idea de hacer una continuación que poco a poco iréis entendiendo. Agradezco a Daria la idea del fic, como también la idea del nombre.

Así que ahora, dejo de dar el coñazo, para comenzar con la segunda parte de Give Me Novacaine.

Para continuar con When It's Time.