Cap. 6
Mum: ¡Daria! ¡Haz el favor de bajar de una vez!
Chasqueo la lengua y giro sobre mí misma para bajar de la cama.
Yo: ¡Ya voy!
Recojo los libros y mi libreta de encima de la cama. Guardo la libreta en mi cajón, bajo llave, y dejo el resto sobre la mesa. Me pongo mis zapatillas de Stich y bajo corriendo. Cuando llego abajo, veo la puerta de la cocina cerrada aunque se pueda oír el estractor desde fuera y me dirijo al salón, pues creo que me han llamado de ahí.
Veo a mi padre en el sofá, con una cerveza en la mano y viendo los deportes.
Dad: ¡OH VAMOS! ESO ERA UNA FALTA CLARA ¿QUIÉN FUE EL CABRÓN QUE NO LA PITÓ?
Fútbol. Si alguna persona ajena pensaba que mi padre no era como el resto, se equivocaba. Adoraba jugar al fútbol y desde que esa lesión en la rodilla se lo impedía le encantaba verlo en la tele y criticar a los árbitros. Siempre había querido que me interesara por ese deporte, pero no había conseguido que me gustara jugarlo más allá de mi jardín en los días de verano; por eso siempre había querido tener un segundo hijo, un varón, con el que poder jugar todos los días.
Nunca supe como tomármelo.
Giro sobre mí misma y antes de salir, se escucha la profunda voz de mi padre.
Dad: Daria, tu madre te buscaba.
Yo: Lo sé, he bajado por eso. ¿Sabes dónde está?
Dad: Creo que en el sótano.
Yo: Vale...Una cosa.
Dad: ¿Si?
Yo: Si mamá está en el sótano, ¿quién está a cargo de la comida?
Antes de que me de cuenta mi padre pega un salto del sofá con el que casi tira la cerveza al suelo y corre hacia la cocina como alma que lleva el diablo.
Dad: Tu madre me mata, tu madre me mata, tu madre me mata.
No puedo evitar reír ante aquella estúpida reacción y me dirijo al sótano. La puerta está en el lateral de la escalera. La puerta es grisácea y pesada, yo nunca había conseguido abrirla sola y además, era un lugar que mis padres me tenían prohibido, por eso me sorprendía que mi madre me llamara desde ahí abajo. Me apoyo en el marco de la puerta y suspiro, buscando fuerzas para bajar. Aunque la curiosidad fuera fuerte, el temor a lo que quisiera mostrarme era mayor. Escucho ruidos y algunos bufidos de mi madre, supongo que serán por el desorden, y decido bajar. Peldaño tras peldaño, observando las demacradas paredes. Estaban llenas de humedades y el olor era muy fuerte.
Cuando llego abajo, veo una estancia enorme, casi tan amplia como el salón. El suelo es de láminas de madera estrechas y alargadas, roídas por el tiempo; las paredes carecen de pintura, son lisas y deterioradas por las humedades. Hay miles de cajas, de cosas colgadas y diversos dibujos tapados por objetos ocultos tras mantas. Mi madre está agachada junto a dos enormes cajas que llegarían casi a mi cintura. No hace nada más que revolver lo que hubiera en su interior mientras bufa de vez en cuando y se retira el pelo.
Yo: ¿Mamá?
Mi madre se levanta con una expresión que no sabría definir, pero pronto saca una sonrisa y hace un gesto para que me coloque a su lado.
Mum: Ven, mira esto.
Me acerco poco a poco y me siento a su derecha. Ahora veo cómo se siente, está entusiasmada, emocionada. Sus ojos están acuosos y tiene una sonrisa de adolescente implantada en la cara. Intento mirar qué sujeta entre sus manos, pero no lo veo claro hasta que me lo otorga con cuidado.
Mum: Son...son fotos. Fotos de cuando yo tenía dieciseís años. Éramos tan jóvenes.
Una lágrima recorre su mejilla y la retira con rapidez, así que finjo no haberlo visto. Abro el pesado álbum con cuidado y la primera foto que veo me hace sonreír.
Yo: ¿Este es papá?
Mum: Sí-dice riéndose- No parece él ¿verdad?...Han pasado tantos años...

Yo: JAJAJAJA Esto es de That Girl. ¿En qué pensaron cuando grabaron esto?

Mum: Pues verás, ese día ocurrió algo realmente especial...
Si queréis leer lo especial tendréis que esperar al próximo cap e.e